lunes, 14 de febrero de 2011

De la razón a la locura

"Hay siempre algo de locura en el amor; pero siempre hay algo de razón en la locura." - Friedrich Nietzsche

¿Cómo puedes estar haciéndome esto? ¿Por qué no me di cuenta antes? No me lo puedo creer, no sé cómo no he conseguido sacarte aún de mi cabeza. Cada uno de mis pensamientos gira aún en torno a ti. Aquí me tienes, delante de un folio en blanco, cuando podría estar haciendo otras mil cosas, y estoy escribiéndote esto. Quizá dejándote entre estas líneas consiga que en mi cerebro haya un poco más de espacio para pensar en lo importante.

Y es que odio esta sensación. No puedo soportar más el hecho de caminar por inercia, porque mi cuerpo sabe que tras mover un pie debe mover el otro. Y aún así, cada vez que tropiezo, sigo esperando que estés allí para recogerme antes de caer. Pero no estás, y así he caído una y mil veces desde que te fuiste.

¿Y sabes qué es lo peor de todo esto? Que fui yo quién decidió terminar. Fui yo la que se prometió que sería capaz de olvidarte, que podría sacarte de mi cabeza sin ningún problema. Pero hubo algo que no supe tener en cuenta. No estabas en mi cabeza, tu imagen estaba grabada a fuego en cada poro de mi piel, en cada músculo, en cada célula, en cada rincón de mí, allí estabas tú.

¿Por qué me hiciste caso cuando te dije que te fueras? ¿No alardeabas tanto de quererme? Pero claro, era yo la que no creía en el amor, te lo repetí una y mil veces antes de que decidieses arriesgarte y lanzarte a por mí. Te lo repetí tantas veces que al final acabaste por creerlo tú también, al igual que lo creía yo. Pero, pobre de mí, ahora sé que no es cierto, te amaba, te he amado como a nadie, y aunque me duela reconocerlo, sigo amándote.

¿Por qué no luchaste por mí? ¿Por qué no discutiste conmigo? Sabes que me encantan las discusiones, pero desde que no estás no tengo ningún oponente digno, ya sólo discuto conmigo misma. ¿Alguna vez te preguntas cómo estoy? Yo me pregunto por ti a menudo. Me he preguntado cientos de veces si tú también te sentirás como yo, si habrás sido capaz de olvidarme o si estarás también luchando por expulsarme de tus pensamientos.

Sin ti ya nada es lo mismo, ya no puedo ver una película sin pensar en cómo reaccionarías al ver una determinada escena, ya no tengo a nadie con quien comentar lo que más me ha gustado de los últimos discos que he escuchado, ya no estás para leer conmigo todas las noches antes de acostarnos…

Y, ¿por qué? Muy sencillo, porque tuve miedo. Te estabas acercando demasiado a mí, te quedaban muy pocos rincones de mi mente por conocer, y siempre me ha atemorizado la idea de que quien llegue a saber totalmente como soy, quien llegue a conocer mi personalidad al completo, no quiera estar más tiempo a mi lado.

Decidí terminar antes de que eso sucediera, aunque es posible que guardase la esperanza de que lucharas por mí, de que me preguntaras por qué quería acabar, de que me aseguraras que eso que yo tanto temía no iba a ocurrir. Pero no fue así, tu rostro reflejó el dolor de mil corazones rotos cuando te pedí que te fueras, cuando te dije que no había nada más que hacer por nosotros, pero no fuiste capaz de decirme nada, no te molestaste en preguntar, simplemente empaquetaste tus cosas y saliste por la puerta. En aquel momento pensé que sería lo mejor, pero ahora aún me duele el recuerdo de esa expresión de dolor que se ha quedado grabada a fuego en mi mente.

Desde entonces todas las noches te veo en mis sueños, todas mis pesadillas terminan con tu rostro en ellas, con el sonido de un corazón rompiéndose, como si se tratara de un delicado envase de vidrio.

Es gracioso, ¿no crees? Que sea precisamente yo la que esté escribiendo estas líneas mientras que tú, que tantas veces te llevaste a los labios la palabra amor, que tantas veces la empuñabas como si fuera al arma más poderosa del mundo, te fuiste sin si quiera mirar atrás.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Me gustaría

Me gustaría simplemente que al irme a la cama hubiera alguien allí, que el colchón no estuviera tan frío, que la habitación fuera más acogedora. Sentir una mano deslizándose por mi espalda, por mi brazo, hasta llegar a rodearme por completo, sentir un aliento cercano, una respiración conocida, y poder sumergirme en los mundos de Morfeo en compañía, sin miedo de adentrarme en ellos yo sola.

Me encantaría despertar y saber que sigue allí, que la casa no va a estar envuelta en ese silencio sepulcral que parece reinar todas las mañanas. ¿Cómo será compartir ese café humeante con alguien? Una despedida cariñosa antes de salir de casa, un abrazo, un beso, un “te echaré de menos”. Y ajustarme el abrigo al salir a la calle en una fría mañana de invierno, sonriendo, mientras pienso en lo que he dejado en casa. Mirar hacia la ventana y ver que está allí, observando cómo me alejo poco a poco.

Anhelo llegar a casa, y esperar hecha un manojo de nervios hasta escuchar el sonido de una llave girando en la cerradura, hasta ver entrando por la puerta a alguien a quien pueda contarle mi día, con quien pueda compartir todos mis pensamientos, sin ningún temor a que los malinterprete o se burle de ellos. Alguien con quien sentarme tranquilamente en el sofá, con quien acurrucarme en una fría noche, alguien con quien pasar el tiempo, sin necesidad de pasatiempos, alguien con quien realmente conecte a todos los niveles.

Y, al finalizar el día, volver a esa cama que no volverá a estar fría.

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Poema?


Esta madrugada desperté anhelante

Soñé que volvías, no te habías ido

Y quise tus besos, tu abrazo, tu cuerpo

Mas al darme cuenta de que no era cierto

Cubierta de lágrimas, desperté del sueño.


Pido perdón por esta pequeña intromisión, pero no sé cómo he escrito esto hoy. Hacía mucho tiempo que no escribía algo reomotamente parecido a la poesía, y me he sorprendido a mí misma. Se admiten críticas, como siempre, que es un campo en el que tengo mucho, muchísimo que aprender.


martes, 2 de noviembre de 2010

Si yo fuera...

Un personaje manga

Estoy segura de que si fuera un personaje de manga sería uno de esos personajes oscuros, rodeados por un aura de misterio, que siempre atraen la atención del lector. Esperaría, unas veces con más paciencia y otras con menos, a que mi creador me dibujara, sabría que cada vez habría algo diferente en mí, aunque siempre sería el mismo. Pero habría un trazado distinto, una línea más, quizás un enredón más o menos en mi larga melena, porque sí, mi pelo sería largo y oscuro, o quizás de dos colores contrapuestos, como el blanco y el negro. No me importaría tener cicatrices, siempre y cuando hubiese aprendido de ellas, y me embarcaría gustosamente en todas las aventuras que mi creador me propusiera. Vestiría de forma elegante, quizás con traje o con ropa algo más casual, pero siempre en tonos fríos, y el color predominante en mi fondo de armario sería desde luego el negro, tan acorde a mi personalidad misteriosa.

Pero, llegado el momento, sé que me cansaría de vivir todas esas aventuras yo solo, de que mi creador me dibujara una vez más para que nadie más pudiera decirme lo cambiado pero igual que estaba. Querría compañía, y así lo notaría el creador por la expresión de mi semblante, que la acusada sensación de soledad habría modificado. Entonces, él dibujaría a alguien más para mí, alguien alegre, que vestiría en tonos cálidos, y con una personalidad completamente abierta y sincera. Sería quien me acompañase en mis aventuras, sería mi contrapunto. Y así, no me importaría vivir cuantas aventuras se me propusieran, sabiendo que al llegar a casa no volvería a estar solo.

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Un pequeño ejercicio de descripción. Ya que últimamente parece que no soy capaz de sentarme tranquilamente frente a un papel intentaré tener alguno de estos listo de vez en cuando. Es divertido, y es un buen ejercicio para la imaginación. ¿Alguien adivina en qué personaje me he basado?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La pérdida

No, no te atrevas, no me digas adiós, no esta noche. Por favor, pasearemos de nuevo juntos por nuestro jardín”. La voz se le quebraba al tiempo que en sus ojos asomaba una auténtica súplica, un ruego, le pedía más tiempo, no se hacía a la idea de poder vivir sin ella, no se creía capaz, pero ella no llegó a ver esa expresión suplicante en sus ojos, ya se había ido.

Él había apoyado la cabeza en su cama, en contacto con ese cuerpo tan querido, y no fue hasta que volvió a mirarla que se dio cuenta de que ya no estaba allí. Un grito, que pareció más bien un aullido rompió la serenidad de aquella casa que tanta vida había albergado antaño y tan vacía parecía ahora.

Cuando llegué allí la mañana siguiente lo encontré vagando por el jardín, completamente pálido, hablando consigo mismo. Repetía una y otra vez las mismas palabras que le había dicho a ella por la noche, esa súplica que no sabía si ella había llegado a escuchar, confiando en que el sonido de su voz llegase allí donde fuera que ella se encontrara ahora.

Viéndolo tan afectado, corrí hasta las habitaciones de aquella a la que él tanto había amado, encontrándola en su cama. De no haber sido por el hecho de que no percibí ningún movimiento propio de la respiración en su pecho hubiera pensado que dormía plácidamente. Por desgracia, pude ver que no era así, y caí de rodillas al comprender que esa pobre mujer yacía allí, muerta. La había visto sufrir tan desmesuradamente los últimos tiempos que no pude evitar pensar que era mejor para ella así, al menos ahora podía descansar al fin.

No pude hacer otra cosa que no fuera llamar al doctor para que confirmase la muerte de aquella que había sido mi mentora antaño, aquella que fue mi amiga después, aquella que, como a mí me gustaba pensar, ahora debía estar en algún lugar mejor.

Dejé al doctor ocupándose de todo y salí al jardín a buscar al desdichado muchacho que acababa de perder a su madre. Me inspiraba una compasión tremenda, más cuando lo sentía como si fuera mi propio hermano.

viernes, 21 de mayo de 2010

Refugio


Corrí tanto como pude para perderme de nuevo en aquel bosque, el mismo que siempre me había refugiado cuando era una niña e intentaba huir de todo lo que me rodeaba, el mismo que me había dado cobijo cuando en mi adolescencia el mundo se me venía encima. Ese bosque que siempre estaba en mis pensamientos, que tenía reservado un pequeño hueco en mi corazón. Conocía a todos los árboles que lo poblaban, incluso les había puesto nombre en las largas tardes que había pasado allí sola, rodeada de naturaleza. Pero ahora… Ahora la mitad de aquellos árboles, que habían sido verdaderos amigos para mí, ya no estaban allí. Sentí como si una pequeña parte de mí misma hubiera desaparecido con ellos. ¿Quién refugiaría ahora a los niños que quisieran jugar, a los adolescentes que necesitasen huir, a quienes, simplemente, quieran escapar de la civilización y hablar con el bosque?

lunes, 15 de febrero de 2010

Viejas Amistades

Querida Victoria:

Te escribo estas líneas para darte las gracias por la noche de ayer. Gracias a ti recordé lo que sentía por esas dos amigas que viven conmigo desde hace tiempo.

Verónica sigue siendo tan alta y delgada como siempre, y conserva su carácter dulce, ese que me hizo acercarme a ella la primera vez, y que me obligaba a volver en cada ocasión de que disponía. Cuando la vi, mi cuerpo tembló con el recuerdo de los muchos momentos que habíamos pasado juntos. Me encontré a mí mismo reviviendo viejos instantes, recordando lo mucho que la quería, y percatándome de que no había dejado de quererla. Como si hubiese sido ayer la última vez que la sostuve entre mis brazos, mis manos acariciaron todo su cuerpo, sin que quedara un solo rincón por recorrer, y mis dedos pasearon por sus puntos clave, presionando aquellos que conocía tan bien, aquellos que la harían estremecerse de placer, mientras acercaba mis labios a los suyos consiguiendo, tal y como yo quería, que emitiese un suave gemido tras otro…

Le prometí que no la olvidaría de nuevo, que seguiría volviendo a tocarla y besarla siempre que la ocasión se presentase, y la dejé ir.

Te observé durante unos minutos, y vi que me devolvías la mirada, sonriendo. Entonces descubrí que Elisa estaba allí, apoyada en la pared, esperándome.

Elisa siempre había sido la más dura de las dos, la que más se me resistía. Era preciosa, morena, con unas curvas impresionantes, y siempre que la acogía junto a mi cuerpo me hacía sentirme capaz de cualquier cosa. Rodeé su figura con mis brazos, como había hecho antaño tantas veces, tratando de recordar cuáles eran sus puntos débiles, esos que la harían temblar transmitiendo la vibración de su cuerpo al mío. Los busqué a tientas, pasando mis dedos por aquellos de los que guardaba algún recuerdo de su situación.

Cuando nuestros apasionados cuerpos dejaron de palpitar, dejé que Elisa se fuera, y volví la vista hacia ti, mi gran tesoro de la noche, la persona que culminaría una velada que había sido casi perfecta. Clavaste en mí tus hermosos ojos, consiguiendo que yo me estremeciera como antes se habían estremecido Verónica y Elisa. Me acerqué a ti, despacio, tratando de saborear los segundos previos a un momento que sabía que iba a ser mágico, nuestro primer beso de la noche, las primeras caricias… Te negaste a prolongar la espera, y alargaste hacia mí tus brazos, atrayéndome hacia ti y haciendo que me tumbara contigo en la cama, esa cama que nunca había visto dos personas tan compenetradas, que nunca había saboreado tanta excitación como la que pudo experimentar anoche junto a nosotros.

Despertar esta mañana junto a ti ha sido lo más cerca que he estado nunca de vivir un sueño. Verónica y Elisa estaban tiradas en el suelo, así que las he recogido antes de irme. La flauta travesera está en la estantería, y la guitarra, como siempre, está apoyada en la pared.

Ahora tengo que marcharme, pero no quería irme sin demostrarte de nuevo mi agradecimiento por todo lo que hiciste anoche por mí, había olvidado lo bien que puede hacerme sentir el formar parte de la música.

Te llamaré esta tarde. Te quiero:

Nefertari

domingo, 7 de febrero de 2010

Musas a la fuga

Bueno, vengo por aquí a pediros ayuda.... un favor, más bien

Últimamente estoy sin ideas para escribir, y me gustaría que vosotros me propusieráis aquí un tema, de la forma que queráis. Puede ser dejando una imagen, diciendo una palabra, una idea, una historieta, un chiste.... Y yo de ahí intento hacer un pequeño relato.

Creo que para vosotros puede ser divertido (intentad no putearme mucho) y para mí puede ser un reto que me ayude a crecer algo más como escritora.

¡¡Gracias!!

martes, 1 de diciembre de 2009

Desierto

(E.E.) Un grito ha roto de repente el silencio. ¿Qué habrá ocurrido? Creía que aquí no había nadie. Me acercaré más para ver quién pide ayuda tan desesperadamente. Vaya, es una persona, un hombre. Parece que está asustado. No sabe cómo ha llegado hasta aquí. Trata de pedir ayuda a gritos, pero no sabe que no hay nadie que pueda ayudarle, ni siquiera un animal que huya al oírle gritar. Aquí, desde hace años solo vivo yo. Trataré de contestarle, hace tanto tiempo que no tengo a nadie con quién hablar que no sé si logrará entenderme:

- ¡Hola! Lo siento, estás solo, nadie puede oírte excepto yo.

Espero a que responda, pero parece que se ha asustado más; mira hacia los lados, como si buscase un lugar por el que escapar, pero desesperado ve que todo a su alrededor es idéntico, un inmenso desierto. Intentaré hablar con él de nuevo:

- No hay salida. El único modo de salir de aquí es hacerlo del modo que llegaste, pero… ¿cómo has llegado hasta aquí?

Vaya, ahora está temblando, se ha sentado en el suelo y se abraza las rodillas. Ya no grita, y tiene la vista fija, pero no mira a ninguna parte. Se está hundiendo, pero no trata de librarse de la arena que le atrapa. Dentro de poco ni siquiera podré verle. Ya está, ha desaparecido. Estoy solo de nuevo. Pero…

(H.H.) ¿Quién ha gritado? ¿He sido yo? Sí, así ha sido. ¿Dónde estoy? He despertado de repente, y a mi alrededor todo lo que veo es un desierto, un desierto inmenso. Mire hacia donde mire, no hay muestras de vida, todo es idéntico, y ya ni sé si miro a la derecha o a la izquierda. Vuelvo a gritar, pero no creo que nadie pueda oírme, ni siquiera he visto signos de vida animal. Pero…, un momento, estoy oyendo algo, si aquí no hay nadie, ¿qué puede ser? Es como si una voz viniera del cielo, pero no logro comprender qué dice, si es que realmente está diciendo algo y no es mi imaginación la que me está jugando una mala pasada. Desesperado, vuelvo a mirar a mi alrededor, tratando de buscar algún lugar por el que salir de aquí, pero todo me parece idéntico… De repente, vuelvo a escuchar una voz, y en esta ocasión además puedo entender qué es lo que dice: que no hay salida, que solo puedo salir por el mismo camino por el que he llegado, ¡pero no sé cómo he llegado hasta aquí! Mi cuerpo tiembla, no hay ningún camino por el que huir, así que me siento y me abrazo las rodillas, procurando tranquilizarme. Aterrado, me doy cuenta de que estoy paralizado. Me hundo en la arena, pero no puedo moverme, ni siquiera puedo gritar. Dentro de poco me habré hundido completamente. Me resigno, una vez me hunda, estaré muerto…

Otro grito. De nuevo, he sido yo, pero si miro a mi alrededor no hay desierto, únicamente veo mi habitación. Estoy en la cama, empapado en sudor. ¿Una pesadilla? Un sueño demasiado real, aterrador. Me siento, intentando que mi respiración y los latidos de mi corazón vuelvan a la normalidad.

(E.E.) De nuevo, silencio. Se ha ido, pero se ha llevado algo con él. Ahora puedo ver a través del agujero por el que se ha hundido. Veo un mundo que creí haber soñado, pero no, ahora lo recuerdo, es un mundo que conozco, o que una vez conocí. Si me acerco más lo veo a él, él me ha devuelto ese mundo, me ha ayudado a recordar. Allí está, sentado en una cama, como si tratara de tranquilizarse, parece que es de noche y hasta hace poco dormía… Vaya, ¿he sido yo su pesadilla? Ahora lo recuerdo, hubo un tiempo en el que yo también dormía, en el que soñaba, en el que existía…

(H.H.) Ya estoy más calmado, intentaré dormir de nuevo. Me tumbo, pero no puedo evitar proferir un grito al ver algo en el techo, algo que no debería estar ahí. Es como una ventana, un agujero irregular, pero la imagen que veo a través de él es horripilante. Un cielo completamente azul, un cielo como el que acabo de ver en mi pesadilla. Sin embargo… hay algo diferente, me asusto al ver dos ojos, brillantes, que me observan. Cierro los ojos, esperando que desaparezcan y ya no estén allí por la mañana…

(E.E.) Le he asustado, de nuevo. Debo estarle agradecido, me ha devuelto mis recuerdos. Le dejaré descansar, taparé este agujero, espero que él viva una vida que luego pueda recordar.





viernes, 23 de octubre de 2009

Porque no solo de letras vive el hombre...

Como bien reza el título de esta entrada, ya que el hombre no vive únicamente de las letras, voy a permitirme un pequeño stop en la línea que había llevado el blog hasta ahora y os voy a dejar unas cuantas fotos de una ciudad preciosa: la mía, Pamplona.

Pinchad en las imágenes para verlas completas.

El Parque Yamaguchi


El Redín


El Caballo Blanco

Vistas desde el paseo de la Media Luna


Plaza Conde Rodezno


Una fuente que adorna el paseo de la Media Luna


Río Arga + Puente de Santa Engracia


Puente de Santa Engracia


Portal de Francia


Plaza del Castillo


Vistas nocturnas desde el Redín


Monumento a los fueros


Uno de los jardines de la Taconera


Espero sinceramente que os hayan gustado las imágenes. He redescubierto rincones de mi ciudad que me parecen mágicos, y que son dignos de ser retratados. Espero no volver a olvidarlos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Y los sueños... ¿sueños son?


Aún en estado de shock, se miró las manos, y sintió como si un sueño acabara de escapar de ellas. Algo por lo que tanto tiempo llevaba luchando, ¿ahora se iba así, sin más? No, no pensaba dejar que eso sucediera. Nadaría, correría, haría todo lo que fuera posible, e incluso lucharía contra lo imposible, para recuperarlo. No permitiría que ese sueño se le escapara. Gran parte de su vida había sido vivida persiguiendo ese sueño, ¿iba a dejarlo ahora? No, no lo haría, aunque aquella decisión conllevara una ardua lucha contra la razón y el sentido común, seguiría viviendo en torno a ese sueño, que algún día vería realizado. Y ese día, por fin, sería capaz de soñar.

Imagen: París, Jardines de Luxemburgo, estatua que representa al actor griego. Comentario: quiero vivir mi vida, no intepretarla.

lunes, 31 de agosto de 2009

Cuéntame un cuento...

- Papá, ¿me cuentas un cuento antes de dormir?

- Está bien, Elisabeth, pero uno corto. Uno que no te he contado hasta ahora, pero que creo que te va a gustar.

- ¿De qué trata?

- Verás, en un mundo, que a muchos podría parecerles lejano, aunque en realidad se sorprenderían al saber lo cerca que está, reinaban dos diosas…

- ¿Dos diosas enfrentadas?

- No, cariño, las dos diosas eran amigas, y como te estaba contando reinaban mediante el respeto y la…

- ¿Pero por qué eran amigas? Se supone que deberían pelearse.

- ¿Y por qué tendrían que pelearse?

- Porque todas las historias divertidas sobre dioses son divertidas cuando los dioses se pelean. Al final se reconcilian, pero siempre tienen que estar enfrentados por alguna razón para poder pelear…

- Y dime, cariño, ¿significa eso que una historia nueva no puede ser divertida? ¿Tiene que repetir siempre el mismo patrón para que te guste? Si es diferente, ¿no le darás una oportunidad?

- ¡Pues claro que no! Si ya sé qué es lo que me divierte, ¿por qué voy a fiarme de algo distinto que a lo mejor no me gusta?

- Pero entonces te perderás muchas cosas.

- Pero las que tenga serán cosas que sé que me gustan.

- Elisabeth, hay un refrán que dice que quien no arriesga no gana, y es cierto. Si no les dieras oportunidad a las cosas nuevas, diferentes, te estarías perdiendo muchísimas cosas. Y ya no hablo únicamente de las historias, hablo de los sabores, de los lugares, de los colores, de la gente incluso… Nunca rechaces nada ni a nadie únicamente por ser diferente, y no intentes ser como los demás solo por ser aceptada, sé tu misma, siempre, créeme, saldrás ganando.

- Es cierto, papá, tienes razón.

- Entonces, ¿puedo hablarte ahora de las dos diosas?

Pero cuando miró a su hija vio que ya yacía en la cama, completamente dormida.

jueves, 20 de agosto de 2009

...

La vi venir, despacio, como si el tiempo hubiese dejado de avanzar, pero entonces los minutos empezaron a correr en el reloj y aquella figura, que tan lejana me había parecido, llegó corriendo, pistola en mano, y me disparó. Dos minutos después estaba muerta, tendida en el suelo, rodeada por un gran charco de sangre que aumentaba de tamaño conforme los segundos pasaban. Pero algo había fallado, era yo quien debería estar allí, no ella. Sin embargo, la bala que iba dirigida a mí, me había alcanzado en el brazo, atravesándolo y yendo a parar a su abdomen, matándola. No podía evitar pensar que había sido culpa mía. De repente, comencé a encontrarme fatal, quizá por la perdida de sangre, o por la impresión de ver a mi hermana allí tendida, muerta…. Fuera cual fuera la causa, caí al suelo, y allí…

Víctor, con lágrimas en los ojos, cerró el libro, no quería leer el final de aquella historia, con la que tanto había sufrido, sentido, reído, llorado…



P.D: Ya sé que por sí sola esta historieta no tiene demasiado sentido. La empecé a escrbir pensando que probablemente daría lugar a algo más largo, pero como en todo el tiempo que ha pasado no ha querido que continuase con ella, os la dejo aquí, para que sepáis que sigo en activo.

miércoles, 24 de junio de 2009

Frente a mí

No os podéis imaginar la ilusión que me hace poder publicar esta entrada por fin. Tras meditarlo, y tras muchos quebraderos de cabeza para ponerlo todo en orden, he conseguido editar y publicar mi primer librito, una recopilación de los relatos que habéis podido leer por aquí.

Os presento la portada:





Si os queréis animar a comprarlo, podéis hacerlo desde aquí: http://www.bubok.com/libros/12126/Frente-a-mi

Gracias, mil gracias, a todos los que me habéis leído y comentado, sin vosotros, esta entrada no hubiera sido posible.

sábado, 30 de mayo de 2009

Inspiración


“La inspiración es una amante caprichosa”, me dijo cuando, preocupada, le pregunté el porqué de mi incapacidad para crear nuevos cuentos durante aquellos últimos meses. Pero la explicación no terminó con esa afirmación, y el maestro siguió hablando:

“La inspiración es una amante caprichosa. Cuando está se muestra dócil y productiva, pero cuando falta… Cuando falta, su ausencia puede volvernos locos. ¿Cómo alguien que nos ha amado tanto, que nos ha hecho producir auténticas maravillas, o que simplemente nos ha ayudado a crear puede irse así, tan de repente? Nos deja solos, desprotegidos, sin una parte esencial de nosotros. Nos abandona, dejándonos desamparados, como si fuéramos un pintor sin pinceles, un escritos sin tinta, un escultor sin cincel…

Y cuando vuelve… Cuando vuelve sonreímos como idiotas y sin recriminarle que se haya marchado tratamos de aprovechar cada momento que nos da, cada segundo mientras siga con nosotros, amándonos, entregándose a nuestra obra, antes de marcharse de nuevo.

Y así…así se pasa el tiempo, entre idas y venidas, entre musas y demonios… Pero ella siempre vuelve, y cuando lo hace, la recibimos de nuevo, encantados.”

“Ahora lo entiendo, maestro”, dije, “esperaré a que vuelva y cuando lo haya hecho aprovecharé todo el tiempo que me dé. Gracias.”


Imagen: París (2009) , Torre Eiffel, ¿una fuente de inpiración?

lunes, 6 de abril de 2009

Mala Suerte

Esa mañana, mientras se peinaba, David había tirado el pequeño espejo que tenía sobre el lavabo. “Mierda”, pensó, “eso serán siete años de mala suerte”. Más tarde, de camino al trabajo con su bicicleta, un gato negro se cruzó en su camino, y para evitar atropellarlo tuvo que desviarse y pasar por debajo de una escalera. “¿Más mala suerte? ¿Qué me pasa hoy?”. Ese mismo día, mientras dejaba la bici encadenada antes de entrar al trabajo, empezó a llover, por lo que David tuvo que abrir el paraguas, que se atascó haciendo que David no pudiera cerrarlo antes de entrar a su edificio. “Esto ya es de cachondeo”, pensó David, cuando de repente un cascote cayó desde el techo que estaban arreglando en aquel momento y rebotó en el paraguas que aún no había conseguido cerrar. Entonces, David supo que podía reírse de la mala suerte. ¿Supersticiones? ¿Quién dijo que fueran ciertas?

jueves, 5 de marzo de 2009

Una Noche Mágica

Un pequeño regalo que escribí para los foreros de CrownLess, para agadecerles un sábado genial, uno de los mejores días que he pasado hasta ahora.

Neriah
y Lady Astaroth, las dos princesas del reino de CrownLess esperaban con impaciencia la llegada de OskaR, el famoso guerrero del que tanto habían oído hablar, pero que nunca se había dejado ver por el reino. Junto a ellas, esperando pacientemente se encontraban Nefertari, la Cuentacuentos del reino, y Mina, que ostentaba el mismo puesto en el reino adyacente, las cuales se habían reunido para la ocasión, que parecía ser el inicio de uno de los cuentos más hermosos jamás escritos. Mientras esperaban a aquel guerrero, una persona más se sumó al pequeño grupo. Era Kuka, una gran amiga de las princesas, que estaba deseando que llegaran a Palacio y fueran bienvenidas oficialmente para poder jugar con ellas.
Al fin, tras una espera que pareció corta gracias al arte de las Cuentacuentos, llegó el ansiado guerrero, con su rizada melena al viento. Fue tal su entrada que las allí presentes no pudieron evitar aplaudir al verlo.
La misión del fornido guerrero era la de escoltar a las princesas y a sus bellas acompañantes hasta el castillo, donde los reyes las recibirían. Cumplió su labor sin ningún tipo de contratiempo, acompañándolas mientras trababa amistad con las Cuentacuentos.
La llegada al castillo fue por tanto rápida, sin embargo, NaNe y Jorge, los reyes, habían salido y parecía que tardarían algún tiempo en volver. Se dispusieron a esperar, mientras aprovechaban para conocerse mejor. Poco tiempo después apareció Turbo, el hermoso mensajero del reino, montado en su corcel blanco. La princesa mayor, Lady, no pudo evitar quedarse prendada de la belleza del mensajero, sonrojándose cuando se dirigió a ella y le informó de que los reyes tardarían aún un tiempo en volver. Siguieron a la espera, mientras las princesas le contaban a Kuka cómo les había ido con MuÑeQuiTa_De_CueRo, la estricta maestra con la que habían pasado los últimos dos años.
Aún no habían llegado los reyes, cuando llegaron a la puerta de palacio dos visitas más, dos de las más bellas criaturas que el reino había visto en mucho tiempo: Anaira, una preciosa hada capaz de conceder deseos, y Maritornes, la más bella bailarina que había sido contratada en palacio en los últimos años. Todos ellos entablaron una animada conversación, y descubrieron que habían sido invitados por los reyes debido al mismo asunto, el cual aún era un misterio. Su nerviosismo empezaba a materializarse cuando por fin los vieron aparecer, tan apuestos y bien vestidos como siempre.
NaNe y Jorge, la pareja real, los saludaron a todos como si fueran amigos de toda la vida, y les invitaron a entrar a palacio. Una vez allí les comunicaron el motivo por el que les habían hecho llamar. Tenían planes para Lady Astaroth, habían decidido que debía casarse con OskaR, el gran guerrero. Al escuchar estas palabras de boca de la reina NaNe, tanto la princesa como el guerrero palidecieron. La joven no quería casarse con un luchador, menos aún cuando había quedado prendada de la belleza del mensajero, y el valeroso guerrero no deseaba atarse a una dama. A su vez, el resto de los presentes no quería presenciar una boda que fuera llevada a cabo por obligación, así que la vista de todos se volvió hacia Anaira, esperando que la magia del hada pudiera hacer algo por ayudarles. El hada pensó en qué sería lo mejor para resolver aquella situación, y mientras Maritornes distraía a los demás con un sensual movimiento de caderas, ella obró su magia, recordando las enseñanzas de Germánico, el mago del reino que desgraciadamente estaba ausente. Logró que todos olvidaran la boda, y los trasladó a la taberna de Charly, el tabernero conocido por todos, que les sirvió unas copas y les atendió hasta el amanecer, cuando terminó aquella mágica noche.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El Mar


Es como intentar describir el viento… ¿Cómo describo algo cómo el mar? Quien no lo haya visto nunca no se contentará con una simple descripción, como por ejemplo: una gran masa de agua. El mar es algo más: es agua, son las olas con las que juegan los niños y los no tan niños, son las olas que arropan a los enamorados bajo la luz de la luna, son esas olas que alguna vez nos han hecho cosquillas en los pies… Pero el mar es también la gente que nada en él, los barcos que lo surcan, las especies que lo pueblan: desde las grandes ballenas, los hermosos delfines, hasta los seres microscópicos que en él habitan, que llevan allí más tiempo del que el ser humano ha poblado la Tierra, que ya estaban allí antes de los dinosaurios, que lo consideraban su hogar en el principio de los tiempos y que ahora lo ven invadido…

¿Y cómo describir el mar sin hablar de su olor? Ese olor a salitre, que te pica en la nariz, que es imposible de olvidar. ¿Y el sonido? No olvidemos el sonido del mar, aunque todo el mundo lo ha escuchado: ¿quién no se ha puesto nunca una caracola en la oreja y ha exclamado ¡se oye el mar!?

El mar es todo y nada, todo lo que acabo de describir, y un acúmulo de sensaciones: paz, relax, o por el contrario agobio… Como casi todo, depende de la experiencia…


Un pequeño ejercicio de descripción...